Cadenas
En los días tempranos, en las pasiones nacientes brota un gran afán por realizar las cosas bien, muy poco se expone la mente a todo el fracaso, siempre buscando realizar la gran pieza, el gran acto la llegada de la perfección, una quimera imposible que surge de la frustración de ser juzgado y saberse errado, de creerse no suficiente para una tarea, una labor que recién inicia, siempre queriendo correr sin caminar y volar sin entender la idea del desplazamiento, esa errónea idea de que por ser yo las cosas deben salir bien desde el inicio como si de una manifestación divina se tratara, quizá nos imponemos estándares demasiado altos para personas que dan sus primeros pasos, nos encadenamos a sobrevivir en una idea de perfección sin vacilación, sin pensar en el costo futuro de creerse insuficiente por no se lo suficientemente bueno y tener para mostrar un trabajo del nivel de alguien que lleva años practicando, aunque solemos pensar en ellos como personas que practican a diario y habrá periodos de tiempo en los que muy seguramente si estén a diario trabajando, pero habrá otros momentos en los que no, o en los que su pasión no es suficiente para mantenerse a diario en un proceso de creación del cual parece no descansar y aunque al inicio esto debió ser un microrrelato sobre algo o alguien atado a las cadenas, preferí dejarlo como un registro propio de las cadenas que no me permiten hacer cosas feas solo para buscar la forma de mejorar.
Condenado a buscar una eterna mejora, pero sin vivir lo suficientemente despacio como para saber por dónde comenzar a mejorar.